Campañas políticas: ¿gasto desmesurado o inversión equilibrada?

Para seducir a los votantes los candidatos hacen de todo y un poco más, el problema es que ese de todo y un poco más, en muchos casos no es suficiente.

Para conquistar a un elector, para lograr que ese elector confié y decida dar su voto a determinado político, lo más importante es contar con una caracterización clara y precisa del perfil de los electores. Para esto hay que tener un canal de contacto claro y saber mediante el mismo que es lo que quieren como individuo y sociedad.

Lo que sucede es que en el afán de conocer al elector y lograr su voto los partidos políticos deciden gastar mucho dinero en las campañas de manera aleatoria, convencidos de que el que más gasta es el que más gana y la realidad es que el que gana es quien mejor optimiza los costos de campaña de una manera estratégica

Gastar dinero parece ser la premisa fundamental en candidatos que paradójicamente intentan mostrarse como personas humildes, mesuradas y controladas. Televisión, diario, enormes carteles en la vía pública, una presencia masiva en todos los portales de Internet sin importar contenido ni target. Un bombardero inagotable de promesas y sonrisas, terminan atropellando a simpatizantes, no simpatizantes e indecisos.

Si los políticos desaceleraran tan solo un minuto, seguramente utilizarían más la lógica y comprenderán que no se trata de gastar sino de invertir, y esto es lo más relevante, INVERTIR.

La premisa fundamental al momento de invertir es donde, saber exactamente en qué invertiremos nuestro dinero, y si de campañas políticas hablamos para invertir bien hay que saber dónde apuntamos, cual es el perfil que tienen nuestros posibles votantes, saber por qué razón han decidido votarnos o porque no lo harían. ¿Cuáles son sus intereses? ¿Cuáles son sus necesidades y proyectos? En una palabra lo que se debe hacer antes de invertir es conocer al votante de esa manera el mensaje será preciso y apuntará directamente al sector específico de la sociedad que coincide plenamente con nuestra propuesta, pero más importante aún nos permitirá conocer al sector de la sociedad al que todavía no hemos conquistado y podremos invertir en campañas personalizadas para esas personas.

En conclusión gastar por gastar no sirve, eso debe quedar claro, en el momento de posicionar un candidato bombardear al ciudadano con mensajes muchas veces confusos y bochornosos no tiene sentido; apuntar directamente y a conciencia es la mejor y más rentable inversión.

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